
Según los relatos, el primer club de Hell’s Angels fue formado alrededor de 1948 en Berdoo y salido de un grupo de renegados llamados “Pissed of Bastards” en las afueras de Fontana, California después del incidente de Hollister.
Los veteranos de la Segunda Guerra Mundial que pertenecían a los Pissed of Bastards se distinguían por salir a las calles en sus motocicletas, haciendo gran ruido con sus escapes. La gente que veía a este grupo decía: “ Estas personas son los Angeles del Infierno”.

De allí viene su nombre y de sus aventuras han salido muchos libros y películas que hacen referencia al club de Motociclismo Hell’s Angels (HAMC) pero estas producciones no muestran las fuentes de información de cómo este misterioso grupo ha sobrevivido hasta nuestros días. Hasta ahora que es liberado el libro de Sonny Badger.
Sonny no fue el creador de los Hell’s Angels pero ha provisto el liderazgo y ha implantado la ideología del grupo. Que permite que este club se expanda en mas de 100 capítulos alrededor del mundo, con solo un tercio de estos en los Estados Unidos.
Sonny siempre se vio a sí mismo como la caracterización del chino que fue interpretada por Lee Marvin en la película “The Big One”.
Este libro que ha sido escrito por Sonny desde su punto de vista, utiliza un colorido y explícito lenguaje en el que describe que en el club la importancia de la hermandad y la fraternidad de los miembros era el primer punto. En alguna parte Sonny dice: “La historia del club de motociclismo Hell’s Angels es la historia de hombres muy selectos de una hermandad, que han peleado y muerto por otros, sin importar cual sea la causa.”

En el Comienzo, Sonny solo buscó encontrar un grupo de amigos que compartieran el gusto por las motocicletas, después vendría un club que sería su familia. Encontró hombres verdaderamente fuertes de carácter y espíritu que formaran una real hermandad fue un proceso muy lento. Los nuevos reclutas debían pasar por un período de evaluación en el que probaran que nunca dejarían caídos a uno de sus hermanos y brindarían soporte al club, no importando como lo hicieran.
A lo largo del camino, el club se fue formando a sí mismo en oposición directa a las fuerzas de la Ley a raíz de una variedad de infracciones. Si alguno de los Hell’s Angels tuviera un problema con la Ley, todos los demás miembros del club estarían listos para ayudar al miembro con problemas, pagando directamente o contratando asistencia legal para pelear los cargos.
El concepto de Sonny de un club fuerte no estaba basado en otras organizaciones donde al menor indicio de problemas, los miembros se abandonaban unos a otros. El Club de Sonny debería parecer más bien un ejército de abejas enfurecidas, tratando de proteger al nido de cualquier fuerza externa. Sonny influye en los miembros del club para que sean poseedores de motocicletas tipo chopper y customizadas. Casi siempre utilizando como base las HD.

El símbolo de los Hell’s Angels es un parche parecido al de la Fuerza Aérea de los EEUU, conteniendo una calavera que porta una gorra de aviador, dentro de un par de alas. Este logotipo es sagrado para los Hell’s Angels y solo puede ser usado cuando los miembros están agrupados. No debe usarse en forma individual.
El más conocido incidente en el que se vieron envueltos los Hell’s Angels. Fue en un concierto de los Rolling Stones en que los Hell’s Angels fueron contratados como cuerpo de seguridad en la pista de carreras de Altamont en noviembre de 1969, Donde a través de varios incidentes durante el concierto, Un hombre agitado empezó a blandir un arma y que fue asesinado con un cuchillo después de haber disparado a un miembro de los Hell’s Angels. Sonny nunca divulgó de quien era el cuchillo. Y además sostuvo que fue mucha suerte que más gentes asistentes, incluyendo a los Rolling Stones no hubieran sido heridas por este individuo. Y que sentía que el miembro de los Hell’s Angels que recibió el disparo, había hecho bien su trabajo.

A través de los años Sonny tuvo un buen número de arrestos, él mismo hace la cuenta de 21. En su libro, ofrece historias de los más reconocidos miembros del club, de cómo obtuvieron su reputación y como la mayoría murieron.
Violencia y muerte parecen parte de los Hell’s Angels. Sonny nos relata sobre los largos cortejos que efectuaba el club en honor de los hermanos caídos. El departamento de policía se burlaba a carcajadas de estas filas de una milla de largo. Sonny dijo que ahora los policías hacen lo mismo cuando uno de ellos muere.
Sonny Badger ha sido supervisor técnico de muchos filmes de motociclistas que imitan a los Hell’s Angels, él espera ver convertido su libro en película. Ahora él se ha mudado de California justo a las afueras de Phoenix, Arizona donde maneja un taller de reparación de motocicletas y permanece en el capítulo de Cove Creek de los Hell’s Angels.
El libro contiene 51 fotografías blanco y negro, que describen la vida de Sonny en los pasados 40 años. Si usted quiere información de primera mano acerca del club de motociclistas de los Hell’s Angels... Debe leer este libro. El lenguaje del mismo es fuerte y algunos de los eventos que se describen son muy emotivos (cuidado con el corazón).
Viéndolo desde dentro del club, estos fuertes eventos son solo un día más en la vida de los Hell’s Angels. Sólo lo que cuente Sonny puede asegurar que estos hechos ocurrieron. Y por qué ellos con frecuencia fueron más allá de lo controlable.
REPORTAJE SOBRE HELLS ANGELS SPAIN
Irrumpe en la conciencia como un latigazo cuando Chevi aprieta el puño del gas a su burra. Es una implacable y maldita sensación de libertad.
Son las dos de la tarde de un sábado de verano. La columna motorizada se abre paso por el carril derecho de la C-55 rumbo a una concentración con otros clubes de bikers cerca de Manresa. El viento corta hasta la respiración. Desde el asiento de atrás de la Harley-Davidson Fat Boy de Chevi, un prospect o aspirante del capítulo de Barcelona, se divisan las calaveras aladas en las chupas de los miembros oficiales que nos preceden. Nando, otro prospect, avanza entre la formación al más puro estilo old school (vieja escuela). Los neumáticos de su flamante chopper se deslizan por el asfalto como una bola negra de billar rodando sobre un pavimento de hormigón recién pulido. Vigila la marcha y realiza indicaciones con el brazo izquierdo levantado. Símbolos. Códigos de carretera. Nuestra única guarda hoy son los Ángeles del Infierno.

¿Por qué demonios será tan complicado que dejen de retumbar en el casco todas las guitarras empapadas en ácido de los sesenta y setenta? Parece imposible escapar de los ecos de Hunter S. Thompson: "Ángeles del Infierno, como Gengis Khan a lomos de caballos de hierro". El rugido de sus tubos de escape despierta hoy las viejas leyendas, hace temblar a los biempensantes y pone en guardia a las fuerzas de la ley. No son moteros de fin de semana. Nada que ver. Viven por y para su club. Hermandad antes que asociación. Miembros dispuestos a dar la vida por los suyos sin importar la causa, siempre partidarios de hacerse notar y cabrear al personal. Organizados en más de 250 capítulos que se extienden por una treintena de países. La mala fama les persigue desde su fundación hace seis décadas en la Costa Oeste de Estados Unidos. Sólo atienden a sus propias leyes. Como resume Álex Constante, de 38 años, presidente del capítulo madre de los Ángeles del Infierno en España: "Un mundo dentro del jodido mundo".

Para conocer su génesis en España resulta imprescindible aparcar las motos y compartir un botellín glacial de cerveza con Banan's. A sus 44 años, es uno de los Ángeles del Infierno más veteranos de este país. "Primero fundamos Centuriones en 1982. Cinco o seis mensajeros de Barcelona nos juntamos para crear un motoclub al estilo americano. Luego crecimos por Castellón, Valencia, Madrid, Alicante??. Se empezaba a hablar de tribus urbanas a principios de los ochenta cuando entraron en escena aquellos moteros que se posicionaban contra todo y contra todos. "Nos reuníamos en bares, talleres. Fueron años muy salvajes, muy anarquistas. Había peleas, desmadre. Al principio les caíamos bien a los maderos. A veces les dábamos alguna paliza a los punkis, o a quien nos parecía. Teníamos 19 o 20 años. Y vivíamos al límite".
Por aquellos tiempos, cuando las diferencias se resolvían a mamporros en los bares, Álex era un boxeador que rondaba la veintena. Una noche se vio rodeado de varios centuriones de Barcelona. Como en las mejores canciones de rock and roll, había un chica de por medio y la banda sonora era el chasquido de estiletes abriéndose. El muchacho no se amilanó y el corro de motoristas dejó que se largase en su Guzzi ocho y medio. Con el tiempo, Álex llegó a convertirse en uno de ellos y en 1992 fue nombrado presidente nacional de la organización. "Esto era una cosa de tíos duros. Y se entraba por la vía del enfrentamiento", apostilla Banan's.

Los Centuriones prosiguieron sus andanzas barriobajeras hasta que la policía detuvo de una tacada en 1996 a los 34 miembros del capítulo de Barcelona. Catorce de ellos fueron acusados de tráfico de drogas y armas y asociación ilícita. La Audiencia de Barcelona desestimó el cargo de asociación ilícita y condenó a título individual a algunos de los acusados por tenencia de armas y narcotráfico, con penas máximas de cuatro años. ?El mes que pasamos en prisión preventiva nos unió más todavía. En realidad deberíamos agradecerles eso a las autoridades que llevaron a cabo aquel intento de acusarnos conjuntamente por delitos que eran individuales?, reflexiona hoy Álex. Una vez libres, se cierra el círculo de Centuriones. Su ex presidente nacional y varios miembros deciden convertirse en Ángeles del Infierno.
Así nació Hells Angels Motorcycle Club en España. El número 21 de la calle Fluvia de Barcelona acoge su primera sede desde 1996. La organización cuenta hoy con otras tantas secciones en Madrid, Valencia, Costa Blanca, Murcia y Costa del Sol, además del capítulo Nomads y el Prospect de Canarias. "En 1987 yo ya visitaba con frecuencia a los Hells Angels de Holanda", recuerda Banan's. ?Ellos nos observaban. En los noventa empezamos a acudir a las concentraciones Free Wheels de Francia y establecimos contacto con ellos. Nuestra transición duró cinco o seis años. El mundo de los Ángeles del Infierno era entonces muy cerrado?.
Y sigue siéndolo en muchos aspectos. Como la entrada restringida al local de la calle Fluvia, una antigua fábrica de dos plantas en el Poblenou barcelonés. El primer contacto para realizar este reportaje se lleva a cabo en su interior con Álex, el presidente, tras el consentimiento de los demás miembros a pactar ciertas condiciones. "Te contaremos hasta donde te podamos contar. Estamos muy escarmentados con la prensa, ¿sabes? Más aún desde el episodio policial de finales del año pasado".
El episodio en cuestión tuvo lugar el 18 de diciembre de 2007, cuando miembros de los Mossos d?Esquadra y el Grupo Especial de Intervención realizaron detenciones en 10 locales y domicilios de los Ángeles del Infierno de Barcelona. Ocho miembros fueron acusados de los mismos delitos que se imputaron a los Centuriones en 1996, además del de extorsión. Todos fueron puestos en libertad con cargos poco después salvo dos de ellos, que han permanecido en prisión preventiva hasta finales de julio.
"Ahora estamos a la espera de juicio", explica Álex, también detenido en la operación y puesto en libertad a los dos días. "Pero la policía ya se encargó de emitir un comunicado a los medios asegurando haber desarticulado una banda que traficaba con drogas y extorsionaba. Y así salió publicado en todos sitios. Sabemos que cuando volvamos a ser declarados inocentes la prensa no se apresurará tanto a comunicarlo. Eso no vende. Poco después, el día de Reyes, estábamos otra vez montando nuestras máquinas de camino al hospital Vall d'Hebron de Barcelona con varios responsables del centro disfrazados de reyes magos para regalar a los niños enfermos juguetes que otros motoclubes nos entregan en navidades. Es el Toy Run, un evento que realizamos desde hace ocho años. Pero, claro, esas cosas no se cuentan. Y no nos importa. Lo único que nos importa es la libertad".
Mantener encontronazos con las fuerzas del orden va aparejado al destino de los Ángeles del Infierno prácticamente desde su fundación. El estadounidense Sonny Barger, su miembro más emblemático, ha resumido en el libro La vida y andanzas de Sonny Barger y el club de motos Los Ángeles del Infierno: ?Si algo he aprendido a lo largo de 40 años en el club, es que la libertad no es gratis?. No en vano ostenta un extenso historial criminal ilustrado en las citadas memorias. Muchos ven en su carisma al responsable de haber convertido aquel pequeño motoclub nacido en San Bernardino (California) allá por 1948 en la organización internacional que conocemos hoy.
Todo empezó durante los años posteriores a la II Guerra Mundial, cuando muchos de los ex combatientes estadounidenses regresaron a casa con mucha adrenalina en las venas tras sus vuelos de ataque en bombarderos B-52. Aquellos veteranos se reagruparon en pequeñas asociaciones con el ánimo de zumbar en motocicleta por las carreteras y emborracharse. La Asociación de Motoristas Americanos (AMA) no tardó mucho en emitir un comunicado considerando a grupúsculos como Bastardos Cabreados o Peleones Mamados como el 1% de proscritos que provocaron los afamados y violentos incidentes de Hollister en 1947. El 99% de moteros restantes, según la AMA, era gente respetable. Un año más tarde, una escisión de Bastardos Cabreados fundó el primer capítulo de Ángeles del Infierno en San Bernardino, al que siguió el de San Francisco. Fue entonces cuando decidieron identificarse con aquel 1%. Una década después, Sonny Barger se convertía en presidente del recién nacido capítulo de Oakland, logrando uno de sus verdaderos sueños. ?Yo necesitaba un club de tíos unidos que pudieran saltar sobre sus motos, conducir a través de todo el país si les daba la gana, y no guiarse ni por reglas ni por horarios?, confiesa en sus memorias.
Los beatniks, los hippies y hasta Hollywood coquetearon con ellos en los sesenta atraídos por su imagen rebelde. Pero pronto dejaron claro que no se casaban con nadie. Como en 1969, cuando los Rolling Stones solicitaron sus servicios para mantener la seguridad durante su concierto en Altamont y un joven afroamericano que sacó una pistola acabó cosido a navajazos supuestamente a manos de los Ángeles del Infierno. Otro episodio oscuro nunca aclarado por completo, del que llegó a decirse que formaba parte de una conspiración para asesinar a Mick Jagger. La historia del club siguió creciendo por el mundo rodeada de mitos y problemas con la justicia. Pero ¿qué queda hoy de aquel espíritu del 1% de moteros proscritos?

"Nuestros comienzos se parecieron a los de los Hells Angels de los sesenta en la manera salvaje de vivir?, recuerda el veterano Banan's. "Ahora tenemos más orden, normas de convivencia. En cierto sentido, antes éramos más libres, más anarquistas". Para Álex, aquel 1% significa hoy la fuerza de la individualidad. "Para entrar aquí hay que ser un elemento especial. Esto no es un club de golf. Es una hermandad de hombres donde cada uno de nosotros supone un voto".
¿Y qué sentido tiene en esta organización el uso de parafernalia nazi?
"Los veteranos de guerra estadounidenses empezaron a utilizarla como símbolo contracultural y se mantuvo. Ya no la empleamos por respeto a nuestros hermanos alemanes.
Precisamente la ostentación de esa simbología ha llevado a la policía a catalogarles como banda neonazi y racista. "De entrada, somos apolíticos. Y racistas con todos los hijos de puta: primero, los blancos; luego, los negros; después, los amarillos, y los rosas también", sentencia Álex.
Lo que sí reconocen es mantener una escala para llegar a ser miembro, que arranca en los niveles más bajos o hang around. ?Antes de eso hay que ser supporter, conocernos un tiempo?, explica Álex. ?Muchos vacilan y la cosa queda ahí. Cuando se nombra a un prospect se convierte en aspirante a miembro. Las pruebas para llegar a serlo no son las mismas que hace cincuenta años. Hay leyendas sobre la necesidad de matar a alguien para ser ángel del infierno. Fantasías. Lo que se exige es respeto con mayúsculas, tener un coraje digno de llevar nuestro parche bordado en la espalda de la chupa?.
Algunos llegan a tatuarse la calavera alada en la espalda. Lenguaje de símbolos. Colores. Rojo sobre blanco. "El blanco es el color de la pureza, el respeto, la honestidad, el honor, la hermandad, tus hijos; el rojo es el de la sangre que a veces debe ser derramada para defender lo blanco", argumentan. Obligaciones. "Compartes tu vida normal, la familia y los hijos, con tu vida en el club. Eres hell angel en la vida y en la muerte. Cuando un miembro la palma, velamos su cadáver a nuestro estilo, con una fiesta. Después lo enterramos en nuestro panteón, como hicimos con el hermano Alfonso, fallecido en 2001. Cada año celebramos el día de su nacimiento, no el de su muerte, junto a su tumba". En el plano terrenal, se exige una cuota de 150 euros mensuales y la asistencia a las reuniones periódicas. Imposible presenciar una sin pertenecer al club; sólo podemos tomar una foto antes de empezar. Se deciden asuntos relativos a las salidas a carretera y actuaciones en conjunto. Por ejemplo, la reciente vigilancia durante el último concierto de Bruce Springsteen en Barcelona para evitar la venta ilegal de merchandising.

Los cargos se renuevan cada año mediante votación y el perfil de los miembros es diverso. "Cuando uno entra aquí no se le pregunta cómo se gana las habichuelas. Yo no soy poli", advierte Álex. "La gran mayoría tiene trabajos legales. Pero cuando a uno le pillan en un asunto turbio cargan contra todos nosotros. Es absurdo, como si todo un partido político fuera corrupto por tener pringado a uno de sus afiliados. Lo que sí es cierto es que cuando enchironan a uno de los nuestros no le dejamos tirado; cuidamos de su familia y le ayudamos a salir del talego. Cuando sale, ajustamos cuentas con él si es necesario?. "Y si alguno quiere dejar de formar parte de la hermandad? ?A las buenas, se le tatúa la palabra out (fuera)", responde Banan's. "A las malas, si nos hace una putada te puedes imaginar".
Chevi, mecánico de 36 años, ha sido nombrado recientemente prospect del capítulo de Barcelona. "Quieres ser un ángel del infierno porque anhelas la verdadera sensación de hermandad. Es una familia que eliges tú, con la que encarar los problemas. Vivimos dentro de la sociedad, pero con nuestras normas". Llegamos a las afueras de Sant Joan de Vilatorrada en el asiento de atrás de su moto. Trece harleys aparcan junto a un stand destinado a Hells Angels Spain en un evento organizado por el club Rebel?s. Álex y Marcos, presidente y vicepresidente de los Hells Angels de Barna, marchan a una reunión del comité que aúna a más de una treintena de motoclubes españoles. "Este comité sirve para solventar asuntos que antaño se resolvían a navajazos?, ilustra Álex.
Banan's saluda a hermanos del capítulo de Madrid. Rememora junto a Pedro, mítico centurión, los tiempos del bar La Mala Fama del barrio de Malasaña. Feroz memoria de un grupo de renegados durante los ochenta. "Hemos pasado del Abanderado al Dolce & Gabbana", apunta con sorna Gabi, miembro de Nomads. Albert, ángel del infierno de 43 años y propietario de un estudio de tatuajes, enciende un Ducados y reflexiona junto a su Harley-Davidson Heritage Softail Classic: "Estas motos son la válvula de escape de lo que no nos gusta. Nuestro mundo no es tan diferente al vuestro. Lo que pasa es que nosotros vivimos en él de lunes a domingo".
FUENTES
http://www.taringa.net
http://www.elpais.com
4 comentarios:
odio españa y a todos los malditos españoles son una raza de asesinos, violadores y ladrones . algun dia la america latina les devolvera uno a uno todos los males que nos trajo su presencia .
Por tu forma de hablar se ve que eres un retrasado mental , así que no te lo tendré en cuenta y tampoco se a que viene esto en este post.
CURATE TONTITO ¡¡¡¡
hay que ser un cobarde para hacer un comentario asi y luego escudarse en el anonimato, mira tus apellidos seguro que son castellanos o de otra region española a lo mejor el violador y asesino era pariente tuyo piensalo si eres capaz, por lo demas me ha gustado mucho escribes con intensidad y se hace ameno leerlo, la foto es del gordo de los centus de Madrid muy buen colega.
lastkinki
Gracias pero no esta escrito por mi es una buena recopilación de datos , que mi tiempo me lleva para componer luego un articulo con sus consiguientes fotos , aun así gracias.
El gordo que comentas creo que era el mismo que antes era de los Blue Cats junto con los Botejara Pedro y Pablo , cierto ?
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